Autoconocimiento

Autoconocimiento

El autoconocimiento es una palabra de moda escrita en un letrero con luces led y que queda super cool cuando la mencionas en una conversación. Pero todo lo que lo rodea va mucho más allá.

Dedicar tiempo y energía a saber quién eres, qué te mueve, por qué reaccionas y sientes como lo haces o en base a qué te das valor tiene incontables ventajas. El verdadero beneficio que yo destacaría es que es la mejor salida que conozco para el bucle de la insatisfacción.

Vivimos en la era del hacer, donde valoramos más lo que hacemos que quien somos. El foco del éxito alumbra con más fuerza nuestra carrera profesional que nuestro bienestar interno. No es de extrañar, entonces, que las personas vivíamos con los mayores niveles de insatisfacción conocidos hasta la fecha.

Reconocer quién eres más allá de tu trabajo, de tus perfiles de redes sociales, de lo que opinan de ti tus amigos, de la cara que muestras cuando te cruzas con el vecino… eso es el autoconocimiento.

En este artículo quiero destacar 4 aspectos estrechamente relacionados con el autoconocimiento de los que no se suele hablar y que van a dar más luz a lo que supone esa aventura de conocerse en profundidad.

El demonio llamado “ego”

Del concepto ego hay muchísimas definiciones y en la mayoría de ellas se respira una connotación negativa. Si navegamos por algunas de ellas nos convenceremos de que ese demonio que nos sale a un lado de la cabeza para llevarnos por mal camino puede ser nuestro ego.

Como a mí me gusta entender el ego es como el conjunto de formas de mostrarnos, máscaras o capas que hemos necesitado para sobrevivir en la sociedad actual.

Decimos que los niños se muestran mucho más auténticos que los adultos y ahí es donde, en algún punto, decidimos consciente o inconscientemente que la autenticidad tiene más precios que recompensas y adoptamos otras formas de ser. Y así continuamente.

De hecho, creer que podemos deshacernos del ego es una idea peligrosamente utópica.

 

 

Salir del bien y el mal

Nada es bueno ni malo en esencia. (Esto sí que ha sonado a frase prefabricada…)

Por el contrario, todo tiene una valoración subjetiva que hace que la balanza de precios y recompensas se decante de un lado o de otro.

¿Es bueno ser amable? No tengo una respuesta con certeza para eso, es más, le seguirían otras preguntas como ¿Qué precios y recompensas obtienes siendo amable? ¿En qué medida te funciona para tu bienestar interno serlo?

Parece obvio, pero identificar todas las veces que caemos en nuestra percepción del bien y el mal y desde ahí valoramos la realidad nos ayudará a salir de la jaula del juicio.

 

Cuestionar 

Cuestionar es incómodo y cansado, pero da paso a vivir nuestra vida como decidimos y no como robots programados para satisfacer al resto.

¿Es eso así? ¿He comprado yo esa verdad sin haberla cuestionado antes? Aquí tienes otras dos preguntas que te pueden llevar a experimentar otra realidad diferente, (no sé si buena o mala.)

Veamos un ejemplo claro y sencillo. Construye 5 frases que empiecen por “yo soy…” y otras 5 con “Yo no soy…”

Yo no soy disciplinada

¿Es eso así? ¿En qué momento decidí afirmar eso? ¿Cuándo sí he mostrado disciplina y por qué no me pareció suficiente?

Lo sé, te estás dando cuenta de que el autoconocimiento va más de hacerse preguntas diferentes que de obtener respuestas rápidas.

 

 

Responsabilidad

Si antes hablábamos de incomodidad, aquí viene el siguiente nivel.

Hace tiempo aprendí que la responsabilidad personal coge forma de espejo cuando ante cualquier situación estás poniendo el foco fuera. Cuando me han hecho lo que yo considero una faena, cojo un espejo y miro dentro. Cuando me enfado, cojo un espejo y miro dentro. Cuando me siento decepcionada con alguien … exacto, espejo y mirada interna.

La responsabilidad tiene una pregunta clave y es ¿Cómo me he mostrado yo para que eso suceda? Aceptar lo que respondas, dejarlo estar y cambiar algo si así lo decides.

 

Es incomodísimo porque considerar que alguien es la fuente de todas mis frustraciones alivia, pero al menos a mí, no me acaba de servir.

IMPORTANTE: responsabilidad y culpa no son sinónimos. La culpa condena, la responsabilidad da paso a nuevas realidades.

En este punto quizás hayas conocido la parte libre de purpurina del autoconocimiento. Descubrir todo lo positivo que puedes lograr, te lo dejo a ti, yo sigo y seguiré en ello.

 

Cierro este artículo con una frase de Albert Einstein, por si te sirve.

“Conocer bien a los demás es inteligencia; conocerse bien a sí mismo es sabiduría.”

Otros artículos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: MIREN AMESTOY Alonso.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Raiola networks que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Scroll al inicio
🍪 Usamos cookies para mejorar tu experiencia en esta web.¿Aceptas su uso?   
Privacidad